
Una noche en una casa de Miraflores, había un joven terminando un cuento en el cual había puesto mucho empeño, hasta que de pronto este fue interrumpido por el maullido de un gato. Luego de varias interrupciones el joven perdió la paciencia y le lanzó un pisa papeles que le había regalado su abuelo, y así fue como el gato dejó de maullar.
Al día siguiente el joven
fue a la azotea de la casa de la vecina, lugar en el cual se encontraba el gato
la noche anterior, en busca de su pisa papeles,
pero lamentablemente no lo encontró, y tampoco al gato.
10 años después, cuando el
joven escritor se hizo muy famoso y reconocido por sus grandiosos cuentos,
vivía en París y tenía la costumbre de coleccionar antigüedades, y todos los
Domingos salía en busca de más objetos para su colección.
Un Domingo de aquellos, en
el cual llovía, se metió a la primera tienda de antigüedades que vio, en esta
el escritor se llevó una gran sorpresa, ya que vio el pisa papeles que había
perdido 10 años atrás. En el momento en que le dijo que ese objeto era suyo y
le pregunto por qué es que él lo tenía,
este le respondió que no era suyo, porque él lo había lanzado.
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