jueves, 22 de noviembre de 2012

El fusilamiento de Aureliano



El coronel Aureliano Buendía recordó la tarde en que conoció el hielo acompañado de su padre justo en el momento que se encontraba frente al pelotón de fusilamiento.

A la orilla de un río de aguas de aguas diáfanas que se precipitaba por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos, se encontraban construidas veinte casas de barro que pertenecían a una aldea llamada Macondo

Para mencionar las cosas había que señalarlas con el dedo, ya que muchas de estas carecían de nombres, debido a que el mundo era reciente.

Existían también muchos animales y plantas exóticas desconocidas por los pobladores.

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